El sábado compartí un encuentro muy especial con miembros de la Federación de Peñas de las Tierras del Ebro.
Lo que sentí me conmovió: frustración, amor, preocupación… y también esperanza.
Muchos comparten la sensación de que el club se ha ido alejando de su gente, y el deseo de devolverlo a sus raíces está muy vivo.
Las peñas son el corazón vivo del Barça. Representan la pasión y la conexión que nunca deberían perderse.
Gracias de todo corazón por la acogida y por hablar con tanta sinceridad.
Todos queremos un Barça que vuelva a servir a su gente y que proteja su espíritu para las generaciones futuras.