La propuesta está diseñada para restaurar la confianza, la estabilidad y el control democrático en el FC Barcelona en un momento de profunda dificultad institucional.
El plan se articula en cuatro pilares centrados en auditoría, integridad, participación y claridad financiera.
“Para una institución propiedad de sus socios, la pérdida de valores y claridad es muy grave”, dice Vilajoana, que aboga por una gestión basada en la ética, la rendición de cuentas y la sostenibilidad a largo plazo.
Xavier Vilajoana ha anunciado un Plan de Transparencia, Integridad y Buen Gobierno, una propuesta integral diseñada para restaurar la confianza, la estabilidad y el control democrático en el FC Barcelona en un contexto que califica de profunda dificultad institucional.
Vilajoana considera que, en los últimos años, el Club ha acumulado problemas que van más allá de los resultados deportivos, como la persistente presión financiera, el aumento de la deuda, el uso reiterado de medidas extraordinarias, comisiones desorbitadas sin justificación, alianzas con empresas con riesgos reputacionales y la falta de información clara y constante hacia los socios. “Para una institución propiedad de sus socios, la pérdida de ética, valores y claridad es muy grave. Cuando la información es parcial o llega tarde, la confianza se debilita. Y cuando las decisiones se concentran y se explican de forma insuficiente, el Club se aleja de sus verdaderos propietarios”.
“Con demasiada frecuencia, el FC Barcelona ha parecido servir a objetivos a corto plazo y trayectorias individuales, en lugar de a una visión coherente y a largo plazo basada en los intereses de sus socios. La transparencia no trata de buscar culpables. Trata de responsabilidad, orden y respeto por la propiedad”.
Vilajoana recuerda que organizaciones como Amnistía Internacional han cuestionado algunos acuerdos recientes del FC Barcelona, alertando sobre el riesgo de utilizar el deporte como escaparate para blanquear vulneraciones de derechos humanos, lo que, a su juicio, ha dañado la reputación de la entidad.
El Plan de Transparencia, Integridad y Buen Gobierno propuesto por Vilajoana plantea un modelo de gobernanza que sitúa a las instituciones por encima de las personas y garantiza que la gestión se ejerza con control, disciplina y rendición de cuentas. El plan se articula en torno a cuatro pilares claros:
- Transparencia radical como deber democrático, con una auditoría completa e independiente, realizada por una firma de prestigio internacional, durante los primeros 100 días de presidencia. Abarcará las finanzas del Club, los principales acuerdos comerciales, los intermediarios y proyectos estratégicos como el Espai Barça. Sus conclusiones se comunicarán de forma clara a los socios.
- Integridad como estructura permanente, mediante la creación de un Asesor de Ética y Anticorrupción, independiente del órgano ejecutivo y con funciones definidas de supervisión y rendición de cuentas, para garantizar que los estándares éticos no dependan de promesas ni de personas, sino que estén integrados en la gobernanza del Club.
- Mayor control y participación de los socios, con un paquete de reformas para reforzar la participación democrática, que incluye consultas vinculantes, un acceso reforzado a la información y mecanismos de control por parte de los socios, con el objetivo de evitar el uso indebido del poder.
- Claridad financiera y sostenibilidad a largo plazo, con transparencia total sobre la situación económica, los niveles de deuda, la venta de activos y las obligaciones futuras, apoyada en auditorías internas permanentes y externas independientes, acompañadas de resúmenes comprensibles para cualquier socio.
Vilajoana recuerda que se ha pronunciado en reiteradas ocasiones cuando ha considerado que determinadas decisiones del Club ponían en riesgo su reputación o sus intereses a largo plazo. El pasado mes de noviembre, fue uno de los primeros en expresar públicamente su preocupación por el acuerdo de patrocinio global con la empresa cripto Zero-Knowledge Proof (ZKP), cuestionando la suficiencia de la diligencia debida realizada antes de su anuncio y alertando del riesgo reputacional para el Club. Finalmente, el Club se vio obligado a reconocer sus errores y rescindir el contrato.
Vilajoana sostiene que solo reconociendo de forma abierta la realidad financiera del Club será posible abandonar soluciones a corto plazo y avanzar hacia una recuperación sólida y sostenible. “Se trata de devolver el FC Barcelona a sus socios. Cuando los socios conocen la verdad, pueden asumir la responsabilidad sobre el futuro. Así es como se reconstruyen la confianza, la dignidad y el orgullo por nuestro Club”.